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Cómo enciende la triste pregunta que da tu suspiro
Cómo parece tu vida que muere ansiosa en mi alma
Soy noche en silencio, silencio de sombra invisible
Que sangre temida guardando tu imagen golpeada
En mi esqueleto que timbra si me miras en tu cama.
Y si yo te contara que timbra mi mar por tu culpa
En el mundo acostado sin calma
Que de tu cuerpo brotara conciencia
Por tus sueños y el sueño que encuentro
Mientras abro un abismo en tu ser.
Ah la muerte enamorada me llaman sin reproche y me aparezco en tu
llanto
Tanto se cubre la sombra apenada de horas
Tanto se cubren los mustios
Que encienden los avernos
De mi desahuciada nobleza.
Y si el ocaso pregunta que sueño ha calmado mis deseos
¿Porqué, de todos, preguntaría
que tu alma es la ausencia de un vicio que truena
las costumbres atroces?
Miro el averno en tus ojos,
Mido el pecado en tu padre
Siento en toda mi muerte el valor de la vida de tu escaso frío.
Y quiero llevarte y quiero robarte en mi penumbra
Y quiero vivir en tu noche de hiedras
Con fervor de ahogar este grito de cantos
Y olvidarme de tu hambre.
Ah la muerte que permanece
Recostada en tu existencia.
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